Por Hilde Adolfo Sánchez F.
Una de las características más resaltante del profesional universitario
debe ser su capacidad comunicativa por lo que el lenguaje como
convención social requiere un riguroso estudio para garantizar la
transmisión de la herencia académica y cultural y para lograr las
transformaciones al mismo lenguaje para que éste adquiera las
condiciones según las exigencias sociales, culturales, científicas y
personales.
El lenguaje es la principal herramienta para la expresión y
comprensión de la inteligencia racional, como lo ha considerado la
educación tradicional; pero gracias a los recursos literarios y a las
potencialidades del ser humano, es posible también utilizarlo en las
descuidadas inteligencias emocional, física e intuitiva (con el agregado
de las recientes: social y ecológica ).
Sin lugar a dudas, entonces,
que la redacción y la composición cobran vida en la medida que reflejen
no sólo la capacidad productiva lógica sino la infinita gama creativa
humana. Evidentemente que siempre será el lenguaje sólo una muestra de
todo el mundo interno de los seres humanos y sus interrelaciones; con
frecuencia quien escribe se complementa o se distorsiona por los aportes
de las interioridades de quien lee. La redacción sigue por ello algunas
normas que pretenden, de alguna manera, establecer un puente entre
escritor y lector. Lo que se redacta siempre llevará elementos internos y
externos que el binomio escritor-lector debe captar. La creatividad,
los sentimientos y hasta la misma estructura cognoscitiva con frecuencia
recibirán la sorpresa de una nueva experiencia muy distinta a las
convenciones pre-establecidas. Esas convenciones científicas y
artísticas son las que dan algunas orientaciones para tratar de que el
puente ente el escritor y el lector sea efectivo, productivo y
satisfactorio o placentero. La gramática aborda algunos elementos y el
arte literario navega por niveles difusos e incomprensibles pero que sin
dudas expresan la creación, la composición. Ambos se prestan para la
difusión de la producción intelectual.
