miércoles, octubre 28, 2015

¿Por qué el lenguaje?

Por Hilde Adolfo Sánchez F.

Una de las características más resaltante del profesional universitario debe ser su capacidad comunicativa por lo que el lenguaje como convención social requiere un riguroso estudio para garantizar la transmisión de la herencia académica y cultural y para lograr las transformaciones al mismo lenguaje para que éste adquiera las condiciones según las exigencias sociales, culturales, científicas y personales.
El lenguaje es la principal herramienta para la expresión y comprensión de la inteligencia racional, como lo ha considerado la educación tradicional; pero gracias a los recursos literarios y a las potencialidades del ser humano, es posible también utilizarlo en las descuidadas inteligencias emocional, física e intuitiva (con el agregado de las recientes: social y ecológica ).
Sin lugar a dudas, entonces, que la redacción y la composición cobran vida en la medida que reflejen no sólo la capacidad productiva lógica sino la infinita gama creativa humana. Evidentemente que siempre será el lenguaje sólo una muestra de todo el mundo interno de los seres humanos y sus interrelaciones; con frecuencia quien escribe se complementa o se distorsiona por los aportes de las interioridades de quien lee. La redacción sigue por ello algunas normas que pretenden, de alguna manera, establecer un puente entre escritor y lector. Lo que se redacta siempre llevará elementos internos y externos que el binomio escritor-lector debe captar. La creatividad, los sentimientos y hasta la misma estructura cognoscitiva con frecuencia recibirán la sorpresa de una nueva experiencia muy distinta a las convenciones pre-establecidas. Esas convenciones científicas y artísticas son las que dan algunas orientaciones para tratar de que el puente ente el escritor y el lector sea efectivo, productivo y satisfactorio o placentero. La gramática aborda algunos elementos y el arte literario navega por niveles difusos e incomprensibles pero que sin dudas expresan la creación, la composición. Ambos se prestan para la difusión de la producción intelectual.