domingo, mayo 06, 2007

El Idioma en los Medios

Hilde Adolfo Sánchez F.

El crecimiento de la radio y la televisión en la región es evidente. Esto ha permitido la multiplicación de comunicadores sociales con las consecuencias que toda masificación conlleva, máxime cuando en Venezuela aún no se forman los profesionales de la locución y en cuanto a las escuelas de periodismo parece que han descuidado un poco la preparación para el manejo del idioma. En estos medios se refleja con mayor agudeza la costumbre, la cultura, el nivel de formación de los hablantes por la trasferencia de sonidos. La mejor manera para mejorar el uso del idioma en nuestros comunicadores sociales es logrando el descubrimiento de las fallas y la internalización de la corrección con un basamento lógico y aceptable, pues locutores y periodistas se pueden convertir fácilmente en destructores del idioma o en fieles guías del buen hablar en beneficio de la comunicación oral. Hay muchas deficiencias en nuestros medios y en ellas no escapan periodistas, locutores y comentaristas universitarios y autodidactas, de AM y FM, sifrinos y populacheros, ricos y pobres, del este y del oeste, rurales y citadinos.
Voy a referirme a algunos ejemplos como el verbo influir el cual está siendo sustituido incorrectamente por ‘influenciar’. Hace poco oí un comentario al rector de la Universidad Cecilio Acosta, ante un reclamo de un televidente por el uso desagradable del verbo "aperturar" por parte del periodista entrevistador. Decía la alta autoridad académica que le parecía que se podía usar, como en los bancos, porque dicho verbo tenía su origen en 'aperto' (¿?). Creo que el televidente que hizo la llamada estaba en lo correcto. 'Abrir' del latín 'aperire' significa descubrir o hacer patente y 'apertura' de 'apertura' acción de abrir. Salvo la intención de seguir el ejemplo de "adequizar", "masificar", "convergencionar" y "copeyanizar", obviamente que teníamos mucho tiempo 'abriendo cuentas' cuando a alguien se le ocurrió en un banco sustituir la expresión por 'aperturar la cuenta'. Es problema de los hablantes si al aceptar la muerte de 'abrir' por 'aperturar' aceptamos 'aperturar' la boca, la puerta, la asamblea. Afortunadamente son pocos los que han continuado con esta barbaridad.
Lo mismo ha ocurrido con el verbo "accesar" como derivado de ‘acceso’ el cual a su vez es derivado de ‘acceder’. Se pretende dar a entender que es de origen inglés desconociendo que el término ya existe en castellano y ‘access’ en inglés es verbo o sustantivo dependiendo del contexto. Tan inconveniente es sustituir ‘acceder’ por ‘accesar’ como ingenuamente creer que ‘intervalo’ es grave o esdrújulo dependiendo de la ciencia que utilice el vocablo. Hemos observado en los medios un reiterado uso de 'me recuerdo' en vez de 'recuerdo' o 'me acuerdo'. El verbo 'recordar' sólo acepta la variante proclítica en caso reflexivo ('recuerdo a mí', 'me recuerdo niño') o cuando se refiere al despertar del que está dormido. En cambio, 'acordar' que también significa traer a la memoria, además de llegar a un arreglo, se puede usar como cuasireflejo. En ese sentido 'yo recuerdo' y 'me acuerdo' tienen el mismo significado. El otro caso que me llama mucho la atención es la tendencia de algunos amigos a 'eliminar' del castellano la palabra 'muy' mediante la sustitución enfermiza y exagerada de la palabra 'bien'. Basta con revisar el diccionario para observar que de la docena de usos registrados para 'bien' hasta ahora existe sólo una posibilidad equivalente a 'bastante' o 'mucho' e inclusive a 'muy'. Esto quiere decir que salvo la poca imaginación de quien sólo usa un significado y una sola función de 'bien' no podemos afirmar que es un error, pero por favor, la palabra tiene una diversidad mayor de la que se le está dando y no hay porqué decretar la muerte de 'muy' evidenciando poca creatividad.
He notado una tendencia a usar el relativo 'que' con antecedentes de animales y cosa dejando 'quien' para personas. Creo que eso no está mal, el error está en creer que usar el 'que' para personas es un error y concretamente un galicismo. El error sí se comete cuando se utiliza 'que' con un adverbio como un aparente antecedente: 'así fue que' en vez de 'así fue como', 'allí fue que' en vez de 'allí fue donde', etc. Es más, usar quien para personas aun cuando sea correcto pudiera sonar afectado; ejemplo, 'el médico que habló' suena mucho mejor que 'el médico quien habló'. Ahora bien, el error que no tiene nombre es el pleonasmo 'lapso de tiempo' cuando lapso significa 'tiempo entre dos límites'. Asimismo ocurre con el error en que han caído unos amigos al decir 'de gratis', pues 'gratis' es un genitivo que significa 'de balde', la preposición 'de' está en la desinencia 'is' de la palabra latina 'gratis'. La gramática comparada permite ver nuestro idioma desde otra óptica, pero debemos tener cuidado con las afirmaciones que tienden a transferir principios de una a otra, a menos que sean realmente aplicables. Tal es el caso de ¿qué edad tienes? y 'How old are you?' la traducción no debe ser literal sino literaria. De igual manera con 'buenos días'. Si bien es cierto en la mayoría de los idiomas se expresa en singular, en castellano es uso común y corriente el singular y plural para la mañana, pero plural para la tarde y la noche. Por lo tanto no debemos ruborizarnos por decir: 'buen día', 'buenos días', 'buenas tardes' y 'buenas noches' aunque estemos hablando de un solo día, de una sola tarde o de una sola noche. No está de más recordar que la real academia de la lengua no es un tribunal que permite o no el uso de las palabras o expresiones; es sencillamente un registro del uso de las palabras. Por ello es muy peligroso (y no 'bien peligroso') cuando el docente, el periodista o el locutor usan inapropiadamente el idioma porque avasallan al usuario común el cual está en desventaja al llegar a menos interlocutores. El hablante masivo debe diferenciar entre el lenguaje coloquial y el lenguaje standard y no subestimar a sus interlocutores. El idioma es un instrumento que debemos recuperar todos, pues es un vehículo de uso común. No es necesario ser experto para evitar su muerte o colaborar con su terapia. A nadie se le ocurre tomar un curso de mecánica para manejar un vehículo automotor, pero el desconocimiento de su funcionamiento nos puede llevar con facilidad a un accidente o a la pérdida parcial o total del bien que hemos adquirido, incluyendo nuestras vidas.
Estos errores son algunos de los que oído en los medios radioeléctricos, pero en honor a la verdad muchos profesionales dan cátedra en el manejo de nuestra lengua madre, por ejemplo Eligio Pineda, Roger Soto, Ulloa Gil, Orlando Azuaje, Armando Cuello, José Martínez Guaidó (Maestro de maestros e institución de la locución) e Isaac Del Moral con su pupilo César David Bastidas. Este muchacho, por cierto, creo que es nuevo en la región pero se le nota calidad vocal sin sobreactuación ni rebuscamiento, cuidado en el manejo del idioma y acuciosidad en la indagación lingüística y pedagogía seria y responsable para la orientación acertada a sus oyentes. Hay esperanza.