martes, mayo 15, 2007

Doble negación

Por Hilde Adolfo Sánchez F.

Con la excusa de la “redacción científica” se cometen continuos atropellos contra el idioma. Las dos razones que más influyen en esto es la errónea creencia de que el idioma deber ser lógico y además la pretendida y absurda tendencia a equiparar el idioma castellano con el inglés. Ambas aberraciones, sin negar las influencias presentes en nuestra lengua, demuestran un desconocimiento de la ascendencia lingüística y una malsana tendencia a castrar el idioma de los recursos que le dan verdadera vida y expresión humana al más hermoso patrimonio de la humanidad. No entender la ingente diferencia entre un “salón medio lleno” y un “salón medio vacío” implica una necesaria revisión de nuestra concepción del lenguaje. Hablar de la doble negación no es sino un recordatorio del impacto que siempre ha tenido la lógica en nuestra tradición cultural, pero sobre todo la dificultosa disyuntiva entre la racionalidad y el imperio de lo emocional, de lo metafórico. A esto se agrega que por muchos argumentos disponibles será siempre el hablante, y sólo él, el dueño del poder para decidir lo que se debe decir y lo que no. De acuerdo con la lógica proposicional “una afirmación se convierte negativa con la utilización de un adverbio de negación, pero si la frase afirmativa implícitamente o por el uso de algún recurso de negación es negada de nuevo, el resultado será la desaparición del efecto negativo por lo que se logrará una afirmación”. De acuerdo con esto, “No (A)” es una negación, pero “No (no A)” será una afirmación. “La doble negación de una fórmula equivale a su afirmación”.

El problema es que las lenguas no siguen ese patrón lógico estrictamente. El latín, como lo expresa Mercedes Rueda Rueda del departamento de filología hispánica de la facultad de filosofía y letras de la Universidad de León, “a diferencia de lo que ocurre en castellano, la presencia en una misma frase latina de dos negaciones provoca no un refuerzo de las mismas, sino su debilitamiento o anulación dando lugar a un resultado afirmativo. Dependiendo de las negaciones que concurran y de la posición que ocupen en la secuencia se obtienen distintos grados de debilitación”. Quiere decir que el latín, lengua madre romance, ya plantea una variación de la tajante aceptación de la doble negación con resultado afirmativo. (Ver: http://www3.unileon.es/dp/dfh/ctx/1997/rueda1.doc”.

La autora presenta ejemplos del latín, con la negación compuesta + non, con la que se destruye totalmente la negación, como “Nemo non”, “nullus non” = todo el mundo, “nihil non” = todo, numquam non = siempre, nusquam non = en todas partes. Con non + negación compuesta, se obtiene una afirmación parcial o restringida, como “non nemo” = alguno, non nihil = algo, “non nunquam” = alguna vez, “non nusquam” = en algún sitio. Ahora bien, dos negaciones compuestas se anulan; como Numquam ille nihil dixit. La negación + prefijo negativo, se destruyen obteniéndose, una expresión afirmativa más enfática. Se produce de nuevo un efecto de lítote: non ignoro = sé. En castellano esto se mantiene (si no lo ignoro, lo sé). Todo esto por el efecto de la lógica mediante la cual "Duplex negatio affirmat" (la negación doble afirma).

Sin embargo, existe una serie de contextos en latín, en los que, al igual que sucede en las lenguas romances, “concurren varias negaciones sin que éstas se destruyan”. Esto se produce sobre todo “en el habla popular, esporádicamente en los períodos clásico y postclásico y con mayor intensidad en el latín decadente” (gracias a este latín decadente existen el francés, el portugués, el castellano, el rumano y el italiano). Muchos ejemplos corresponden a neque + otras palabras + negación: neque ego haud comittam, neque ea nunc ubi sit necio. En la prosa clásica sólo se admiten dos negaciones cuando: a) una negación de sentido general (non, nemo, nunquam...) pasa a detallarse en sus partes por medio de las partículas neque...neque: Habeo hic neminem neque amicum neque cognatum (Plauto). b) una negación de significado general se especifica por medio del giro ne...quidem: numquam illum ne minime quidem in re offendi (Cicerón). (Ídem)

Ya en latín existían casos de coaparición de varios términos negativos que no daban lugar a una afirmación, excepciones estas explicadas, según recoge Llorens (citado por Mercedes Rueda), por el influjo sintáctico del griego, lengua de numerosas negaciones. En éste, como en otros tantos procesos, el latín se constituye en la base y prototipo de posteriores evoluciones que luego definirían los sistemas de negación romances y dentro de ellas nuestro castellano.
Bruno Camus Hergareche escribió “Negación doble en la Romania: un cambio sintáctico”, en el que estudia el problema de sintaxis histórica de las lenguas románicas para la sustitución de oraciones como “Nadie no vino” con negación doble, es decir, un indefinido negativo más el adverbio de negación por construcciones de una sola negación como “Nadie vino”, sin el adverbio NO. Entre los ejemplos el autor incluye casos del gallego—portugués, catalán, rumano, francés, provenzal y hasta unos cuantos dialectos italianos cuya situación en muchos casos no es clara. http://www.ucm.es/BUCM/revistas/fll/0212999x/articulos/RFRM8788110011A.PDF

Como gran consuelo en uno de esos foros d la red en los que aparentemente no se puede sacar ningún provecho, leí sobre dudas ante la doble negación en: “no vino nadie, no hice nada, no tengo ninguna”. Expresaban muy acertadamente: “En español existe un esquema particular de negación, que permite combinar el adverbio NO con la presencia de otros elementos que tienen también sentido negativo”. “Si estos elementos van antepuestos al verbo, éste no va acompañado del adverbio de negación NO: Nunca voy al teatro; Él tampoco está de acuerdo; Jamás lo haré; Nadie lo sabe; Nada de lo que dice tiene sentido; Ninguno de ellos es actor; En su vida lo conseguirá; Ni su padre lo perdonaría. Pero si van pospuestos al verbo, éste debe ir necesariamente precedido del adverbio NO: No voy nunca al teatro; Él no está de acuerdo tampoco; No lo haré jamás; No lo sabe nadie; No tiene sentido nada de lo que dice; No es actor ninguno de ellos; No lo conseguirá en su vida; No lo perdonaría ni su padre. La concurrencia de esas dos NEGACIONES no anula el sentido negativo del enunciado, sino que lo refuerza.” La doble negación sigue viva. (Ver: http://forum.wordreference.com/archive/index.php/t-223753.html).

En conclusión, es muy aventurado pretender la execración total en nuestra lengua castellana de la doble negación, con permanente efecto distinto en la lógica y en las lenguas germánicas como el inglés. Con el ropaje de un supuesto discurso científico sólo se evidencia ignorancia de quien pretende excluir la doble negación, patrimonio histórico que increíblemente pervive aún en nuestros días. Ahora bien, las válidas expresiones negativas como “no vino nadie” o “no tengo nada que brindarte” no significan la anulación de la negación ante la concurrencia de ambas (se enfatiza la negación). Hay doble negación con resultado afirmativo en “no es desconsiderado”, pero el resultado no sería el mismo si dijéramos “es considerado”; el énfasis no es el mismo y ésa es nuestra responsabilidad en la configuración de nuestro discurso.

pininosyzancadas@gmail.com